La escasez de contenedores, los problemas de envío en los puertos y los tiempos de inactividad de la producción significan que no todas las zapatillas están siempre disponibles en los estantes de las tiendas. No obstante, la industria del calzado no solo lucha contra los problemas de logística y producción: los continuos aumentos en el coste de las materias primas y el fuerte aumento actual de la inflación han obligado a muchas empresas a mirar de cerca y críticamente su gestión de producción y logística.

Christian Decker, director gerente de Desma Schuhmaschinen GmbH en Achim, cerca de Bremen, describe el dilema que enfrenta actualmente la industria del calzado: “La industria se afronta desafíos radicales y cambios drásticos en general. Tiene que hacer frente no solo a los crecientes costes de producción y transporte, los plazos de entrega más largos y las restricciones políticas, sino que al mismo tiempo sufre la disminución de los márgenes, los recursos laborales poco confiables, los problemas en la logística de adquisición de materiales y los pedidos de lotes más pequeños. En otras palabras, nos enfrentamos a desafíos cada vez más feroces por un lado y a menos oportunidades por el otro”. La industria del calzado, concluye, “por lo tanto, tiene que reevaluar fundamentalmente su gestión de riesgos. Esto implica considerar opciones como la optimización y diversificación de la cadena de suministro, así como el uso de materiales innovadores, características de productos personalizados y una mayor variedad de diseños. Las empresas comerciales que deseen tener éxito en el futuro, dice Decker, deben contrarrestar los problemas actuales optando por nuevas tecnologías, ciclos de innovación más cortos, plantas de fabricación automatizadas, ecológicas y que ahorren recursos, el uso de robots y el desarrollo continuo de los procesos de producción dirigidos por pedidos.

Reducir el tiempo entre la producción y la entrega

Dado que los costes de fabricación, es decir, la mano de obra, también están aumentando en el Sudeste Asiático y se acercan rápidamente a los niveles del Sur y Sudeste de Europa, la automatización de la producción y su reubicación suponen oportunidades prometedoras para el sector del calzado. Además, estas opciones podrían ayudar a satisfacer las demandas cada vez más estrictas de producción sostenible, reducir las emisiones contaminantes y también permitir la fabricación de calzado individualizado o incluso la personalización en masa. Reubicar la producción de calzado más cerca del consumidor también es una forma confiable de lograr una mayor proximidad al mercado y, en consecuencia, conseguir tiempos de respuesta más cortos a la demanda del consumidor, al mismo tiempo que se satisfacen los crecientes estándares de calidad.

Tendencias en la industria europea del calzado

La reubicación de la producción más cerca de los clientes, la digitalización del proceso de fabricación, y la producción de zapatos personalizados para satisfacer los deseos de cada cliente, al mismo tiempo que se presta la debida atención a los procesos de fabricación y venta sostenibles, son oportunidades que la industria del calzado puede y debe aprovechar si desea seguir siendo competitiva a largo plazo. La pregunta no es si la Industria 4.0 y el Internet de las Cosas (IoT) se establecerán, sino cuándo.

Un excelente ejemplo de la “Fábrica de calzado del futuro” de Desma, que ya está funcionando en la región de Auvergne-Rhône-Alpes en el sureste de Francia. Advanced Shoe Factory 4.0 (ASF), la primera fábrica automatizada de calzado deportivo en Francia, abrió sus puertas en otoño de 2021. Se considera un proyecto emblemático para la digitalización y automatización de la producción de prendas de vestir en Europa. A finales de 2021, una plantilla de unas 20 personas ya había producido unos 15 000 pares de zapatos. Actualmente hay planes para crear otros 50 puestos de trabajo, desde trabajadores calificados hasta ingenieros y programadores. Se supone que esta planta de fabricación podrá producir hasta 500.000 pares de zapatillas al año, pero con solo una fracción de la mano de obra requerida en las fábricas convencionales del sudeste asiático. Las ventajas de la producción totalmente automatizada son obvias: las rutas organizativas cortas para la producción y la logística redundan en una mayor eficiencia. Esto, a su vez, significa que los productores pueden responder a los cambios del mercado y la demanda del mercado mucho más rápidamente. Además, se pueden fabricar lotes pequeños de manera rentable y la producción local minimiza la huella de carbono de los zapatos producidos allí.

La fabricación aditiva revolucionará la industria

Christian Decker, ya está pensando en el siguiente paso: “Durante los próximos cuatro o cinco años, la industria puede utilizar soluciones de automatización inteligentes, herramientas de datos digitales y nuevos métodos de fabricación para crear una cadena de suministro inteligente. Los métodos de producción inteligentes, como la unión 3D, la inyección directa y la impresión 3D, facilitarán una producción más rápida, personalizada y que ahorre recursos. Está convencido de que la fabricación aditiva (AM), revolucionará la industria del calzado. Ya es posible almacenar datos de clientes individuales, como la geometría del pie o el análisis de la marcha y el perfil de presión, en un conjunto de datos digitales que se pueden utilizar una y otra vez para la producción de zapatos personalizados. Esta y otras nuevas tecnologías pueden transformar el acto de comprar zapatos en un proceso de «producción» o «fabricación bajo demanda» que vincula la experiencia de compra directamente con el proceso de producción. Decker agrega: «Gracias a estas tecnologías innovadoras y la fabricación basada en datos, podremos reducir drásticamente el tiempo de desarrollo y producción requerido para los zapatos personalizados». Si las plantas de fabricación se acercan más al consumidor y se pueden producir zapatos para satisfacer los deseos individuales del cliente “justo al lado”, los largos tiempos de transporte serán cosa del pasado. En condiciones de alta velocidad, ya es posible diseñar y producir zapatos y entregarlos al cliente en seis semanas. El director gerente de Desma es optimista en este sentido porque, con la ayuda de la fabricación aditiva, incluido el diseño integrado, los datos y las cadenas de procesos, considera que esta cifra podría reducirse a una semana.

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