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La clave para trasladar la fabricación de calzado más cerca de los mercados occidentales han sido las tecnologías, que reducen la necesidad de contratar trabajadores para su producción. De esta forma, se observa cómo la inversión en robots es el único factor para volver a traer a Europa y a Estados Unidos la fabricación en mercados asiáticos.

Las innovaciones tecnológicas como la impresión en 3D, la robótica y el Ecommerce cambiarán el destino de nuestra industria.

En esta ocasión nos centramos en la inclusión de la robótica en la industria del calzado que ya empieza a estar presente en nuestras fábricas. Podemos decir que ya son una realidad las nuevas formas de manejo del producto a través de dispositivos que permiten la manipulación del calzado sin producir ningún daño.

Los robots agilizan los procesos que tradicionalmente han sido manuales como por ejemplo el lijado, el encolado, el tintado, el pulido, el deshormado, la fabricación de hormas, la inspección visual y el embalaje. La automatización de estos procesos optimiza la fabricación del producto.

La robotización no obedece solo al factor económico, sino a los deseos del mercado. En general, las tiendas más exitosas son las que ofrecen un flujo constante de nuevos productos para satisfacer los gustos y los hábitos de compra de los clientes, que cambian rápidamente, pero las empresas han sido lentas a la hora de adaptar el calzado deportivo (cuyo proceso de fabricación es complicado) a las tendencias de la llamada moda rápida.

Adidas de ida y vuelta
Sin embargo, nos sorprende enormemente el giro efectuado por la multinacional de artículos deportivos Adidas que cuenta, en Alemania y Estados Unidos, con dos fábricas de zapatillas totalmente automatizadas. La gran noticia es que, a partir de abril, van a cerrar estas factorías y centrar de nuevo su producción en Asia. La marca había firmado un acuerdo de colaboración con el grupo de ingeniería alemana Manz, que le permitía diseñar y fabricar componentes de zapatos hechos a medida en un nuevo tipo de planta automatizada llamado Speedfactory.

Martin Shankland, jefe de operaciones globales de la marca, explicó en un comunicado que las fábricas habían ayudado a mejorar el bagaje de la compañía en fabricación innovadora, pero que aplicar su experiencia en Asia resultará más económico y flexible.

Nike cambia en positivo su imagen al tiempo que afecta a la industria del Tercer Mundo
Desde 2015 Nike ha estado trabajando con Flex, el fabricante de las pulseras de actividad física Fitbit, y los servidores Lenovo, para automatizar aún más el proceso de elaboración de zapatillas. La planta de Flex en Guadalajara, México, es una de las más importantes de Nike. Genera una parte creciente de la producción de la empresa y ha introducido innovaciones como la robótica, el corte con láser y el pegado automático.

El potencial de Nike para automatizar sus procesos es inmenso. Los analistas Jim Suva y Kate McShane de Citibank estiman que el proceso de fabricación de Flex para producir las zapatillas Air Max 2017 de Nike, unas de las más vendidas, los costes laborales se reducen a la mitad y el coste de los materiales 20% menor. Esto hace que el margen bruto sea del 55,5%, 12,5 puntos porcentuales mayor que el actual. Por otra parte, si Flex produjera el 30% de las zapatillas que vende Nike en Norteamérica, Nike ahorraría 400 millones de dólares en costes laborales y de material, lo que daría lugar a un aumento del 5% del beneficio por acción.

Esta asociación también tiene consecuencias mucho más amplias. En los últimos 20 años Nike ha liderado la externalización de producción al Tercer Mundo, donde se le ha acusado de emplear mano de obra infantil y otros abusos. Ahora, muchos de esos países temen que los robots les priven de la oportunidad de industrializarse y, si Nike implanta una mayor automatización y reduce su producción en Asia, podría acabar envuelta en un problema político diferente.

La nueva era exige la colaboración entre robots y humanos, según CTCR
Nos referimos a la Industria 4.0 o Smart Factory. El nombre varía a nivel internacional, pero la idea central sigue siendo la misma. Lo que se pide aquí es nada menos que una transformación a largo plazo de nuestra percepción mundial de la producción industrial a través de la conexión sin fisuras de los mundos digitales y reales. Completa digitalización de procesos en red, innovadores modelos de negocio, nuevos procesos y materiales harán que sea posible la fabricación de productos de una manera que es mucho más flexible, eficiente en energía, ahorro de recursos y con un alto nivel de personalización.

El rápido avance de la robótica va a cambiar de forma permanente el mundo, así como Internet ya lo ha hecho. Hoy en día, los robots son un elemento clave de Industria 4.0, proporcionan respuestas, con nuevos métodos de producción, a las principales cuestiones de nuestros tiempos. Y es que, los últimos avances en la tecnología de robótica y la miniaturización de los componentes electrónicos y procesadores, que tanto han beneficiado a industrias como las de la informática y las telecomunicaciones, han permitido el nacimiento de una nueva era en la automatización industrial: la de la robótica colaborativa. Y en ello está el CTCR investigando en la adecuación de ésta para agilizar los procesos de producción que tradicionalmente han sido manuales. Para el proceso es indispensable la interactividad con humanos en un espacio de trabajo compartido y sin ningún tipo de peligro ni colisión.

El Departamento de Electrónica y Automática del CTCR avanza en nuevas formas de manipulación de productos no rígidos, es decir, nuevas estrategias y dispositivos de manipulación que permitan el agarre, la manipulación y empaquetado de, por ejemplo, los zapatos sin dañarlos. También está adquiriendo nuevos conocimientos para investigar en cuanto a estrategias de control y métodos de programación de robots más usables, basados en la utilización de la información proporcionada por sensores, en particular la visión artificial y el control de la fuerza, como base para la generación y ajuste de trayectorias en tiempo real.

Lo ideal es que los equipos de trabajo de cualquier empresa de calzado puedan compaginar su día a día con máquinas reconfigurables que permitan abordar una gestión flexible de la producción con distintos tamaños, calibres y formas, gracias a sistemas de visión artificial que informen, entre otras cosas, al sistema de la multiplicidad de características de las piezas sin necesidad de interrumpir la fabricación. En definitiva, la meta final es la incorporación de la automatización a un sector tradicional como el del calzado, aunque se puede adaptar a otros muchos sectores.

Los robots colaborativos son, por defecto, más lentos y menos potentes que los robots industriales tradicionales. La razón por la que no están diseñados para ser muy rápidos y potentes es porque, simplemente, no es necesario en las acciones para los que están pensados. Su función es trabajar en armonía con un operario humano con su misma fuerza y rapidez. En un entorno colaborativo, una persona aporta destreza, flexibilidad y la capacidad de resolver problemas, mientras que un robot colaborativo ofrece fuerza, resistencia y precisión en la realización de la tarea en cuestión.

La posibilidad, además, de mover y reubicar el robot dentro de la planta en función de las necesidades productivas no solo ha despertado el interés en las PYMES sino también en grandes empresas, que buscan soluciones más flexibles para sus líneas de producción. Lejos de reemplazar trabajadores humanos, los robots mejoran su productividad, liberándoles de tareas monótonas y repetitivas y permitiéndoles centrarse en trabajos más complejos o en finalizar las acciones en colaboración con el robot en un espacio compartido. En resumen, éste es el siguiente paso evolutivo, la flexibilización de la producción industrial con conceptos totalmente nuevos de reclasificación de productos, piezas o unidades de producción completas.

Los robots colaborativos serán imprescindibles en las PYMES para optimizar y automatizar procesos que tradicionalmente consumen mucho tiempo, así como para eliminar puntos de atasco en su flujo de producción. Porque, además, ofrecen un rápido retorno de inversión, no requieren técnicos especializados para su montaje y puesta en marcha, se pueden reconfigurar para operar en diversos puntos de una línea de producción y permiten a las pequeñas y medianas empresas optimizar su productividad.

La automatización ya es presente para la mayoría de las industrias. Implementar ahora mismo la robótica colaborativa ayudaría a disminuir el impacto en el futuro.

En la labor con equipos de RR.HH. se pueden identificar aspectos de los roles existentes que se beneficiarían con el uso de un robot colaborativo, en especial en el caso de los millennials, que esperan un desarrollo progresivo en la fuerza laboral.
Hay que crear equipos bien equilibrados. La investigación de Julie Shah en el MIT ha demostrado que el trabajo en equipo entre robots y seres humanos es mucho más productivo que el de las partes por separado y que la colaboración con robots puede reducir el tiempo muerto de los trabajadores en un 85 %.

Estar alerta a los avances de la tecnología, diseñando procesos de contratación que reflejen los desarrollos que van surgiendo en el campo de la robótica.

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