Cuero-biodegradable.-Pinocha

La curtición vegetal y el primigenio proyecto de cuero biodegradable desarrollado por investigadores del Campus de Igualada son las principales soluciones aplicadas por la industria del cuero para crear piel ecológica. Ambas alternativas demuestran el creciente interés de la industria de la piel por desarrollar y producir artículos cuyo proceso de fabricación sea respetuoso con el medio ambiente.

Cuero biodegradable
Un grupo de investigadoras del Campus de Igualada de la Universidad de Lleida (UdL) ha desarrollado un cuero biodegradable cuyo proceso de curtición se lleva a cabo con residuos de pino, como la corteza, las piñas y la pinocha, un sistema que fomenta al mismo tiempo la limpieza de los bosques.

Este proyecto, dirigido por el equipo de investigación A3 Leather Innovation Center, del Campus Universitario Igualada de la UdL, permite aprovechar los residuos de la explotación forestal del pino y extraer los taninos que posibilitan crear una piel completamente ecológica y biodegradable cuya descomposición no deja residuos químicos.
Gracias a esta investigación ya se han podido elaborar artículos de piel de alta calidad como cinturones y carteras. El centro de investigación y una empresa igualadina ya están trabajando para poder lanzar este producto al mercado. Este nuevo método de curtición se caracteriza por su sostenibilidad.

El A3 Leather Innovation Center es un grupo de investigación de la UdL, especializado en el sector de la piel, y sus instalaciones están ubicadas en Igualada (Barcelona). Estos investigadores también ha descubierto un producto para curtir pieles que se extrae de las semillas de uva, poniendo en valor un residuo de las viñas, hasta ahora inutilizable, para aplicarlo en los procesos de curtido de la industria de la piel.

Taninos vegetales para curtir pieles
Mientras la industria y la universidad continúan sus estudios, la mejor alternativa para obtener cuero ecológico procede de la curtición vegetal, un proceso que se remonta a la antigüedad, en concreto a la prehistoria cuando el hombre comprobó que si se ponían en contacto las pieles con troncos de madera, corteza y hojas esas partes quedaban manchadas. Sin embargo, en el momento en que comenzaba el proceso de putrefacción esas zonas quedaban totalmente limpias y a salvo de la descomposición.

En la actualidad, la curtición vegetal se lleva a cabo como taninos vegetales que se extraen de diferentes árboles y arbustos, pero principalmente de la acacia, del roble, del castaño y del quebracho. Los taninos son sustancias orgánicas que reaccionan con las proteínas del colágeno de la piel aportando gran resistencia a la misma. Durante este proceso las pieles adquieren mayor resistencia al calor, además se evita la putrefacción por lo que se vuelven mucho más estables al ataque de microorganismos y microbios.
Otro de los puntos clave es el secado que se realiza de manera natural, sin aplicar calor. Las pieles se disponen extendidas de forma que el aire circule de manera natural entre ellas consiguiendo el secado. Finalmente, las pieles son tratadas con aceites vegetales y cera de abejas que les aportan brillo e hidratación.

Por tanto, la curtición vegetal es mucho más sostenible y no plantea ningún riesgo para la salud además de dar lugar a pieles con mayor porosidad cuya apariencia mejora con el tiempo.

Por otra parte, en Italia la industria de la curtiduría ha dado lugar a un movimiento, encabezado por el Consorcio Vera Pelle Italiana Conciata al Vegetale y de El Consorsio Vero Cuoio, que pretende proteger y recuperar el proceso artesanal y tradicional del curtido vegetal. Estas dos entidades promueven la utilización de recetas antiguas junto con el uso de la tecnología de modo que el proceso de curtido de la piel no perjudique el medio ambiente.

Abundado en el aspecto ecológico del cuero, y tal y como documenta extensamente Leather Naturally en su defensa de la industria del cuero, cabe destacar que el cuero es un producto sostenible y renovable ya que es un subproducto de la industria cárnica. Las pieles de los animales criados para el consumo de su carne se utilizan para crear otros materiales que sino se convertirían en residuos. El cuero se degrada mejor que los materiales sintéticos. El cuero está compuesto, entre otros, por carbono, nitrógeno y oxígeno, tres elementos que forman parte de la dieta de las bacterias y de los hongos por lo que se descompone más rápido que los materiales sintéticos. El cuero es un producto natural pues procede de una piel de animal que contiene proteína, humedad y aire.

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