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La lista de productos que ha pasado a engrosar el conjunto de materiales reconocidos como sostenibles o ecológicos ha aumentado exponencialmente durante los últimos años. La tecnología desarrollada por diferentes industrias para obtener estas innovadoras materias se ha extrapolado a otros sectores entre los que figuran el del calzado y el de los complementos de moda. Lo cierto es que algunas marcas que forman parte de ambos ramos han creado diversas líneas de diseño con estos novedosos componentes cuya procedencia y origen resulta realmente dispar: botellas de plástico recicladas, hojas de la piña, cáscara de pipas, pulpa de madera son algunos de los artículos que contribuyen a la sostenibilidad ambiental.

La utilización de este tipo de productos para hacer zapatos y otros accesorios como bolsos, billeteros, entre otros, ha dejado de ser una utopía para convertirse en una fehaciente realidad. Un logro que ha sido posible gracias la voluntariosa investigación llevada a cabo por una serie de compañías a las que le une un objetivo común: la preservación del medio ambiente.

Entre algunos de estos originales materiales destacan por sus singulares características:

– El filamento de lyocell se conoce en el mercado con el nombre de Tencel Luxe. Se trata del primer filamento sostenible y biodegradable creado por Lenzing para el mercado del lujo. Se produce exclusivamente a partir de la pulpa de madera de árboles de eucalipto certificada por el Forest Stewardship Council (FSC) y la fibra lleva el sello de calidad Pan-European Forest Council (PEFC). Posteriormente se transforma en un filamento continuo con un sistema closed-loop que posibilita la reutilización de todos los consumibles utilizados por lo que su procesamiento no tiene efectos negativos sobre el medio ambiente.

– Green Line de Rhenoflex. La línea ecológica de Rhenoflex emplea materias primas sostenibles de origen natural como la cascarilla de arroz, la harina de mazorca de maíz o la fibra de madera. Entre su amplia gama de productos destacan los ideados para el sector del calzado entre los que se hallan las cáscaras de pipas, los huesos de albaricoque y la paja en bruto. Estos componentes son reciclables y ayudan a reducir la huella de carbono.

– Los tejidos SEAQUAL fabricados con hilo de poliéster de alta calidad elaborado a partir de materiales reciclados que incluyen botellas de plástico postconsumo y plástico capturado del mar, por lo que contribuyen a preservar los recursos naturales y a mantener los océanos más limpios. Con un proceso de producción vertical de trazabilidad controlada, se reciclan algunos de los plásticos recogidos, convirtiéndolos en gránulos, hilo y tejidos basados ​​en una fabricación responsable. El resultado son tejidos reciclados que cumplen con todas los normas de calidad. Se aplican tintes ecológicos y acabados basados ​​en el ahorro de agua y energía, completando un proceso vertical ecológico.

– Distribuida por Ananas Anam, Piñatex es una marca de cuero vegetal fabricada a partir de las fibras de la hoja de piña. La creadora es Carmen Hijosa que desarrolló este tejido tras su experiencia como consultora en la industria de artículos de cuero en Filipinas. Su producción no requiere el uso de terreno adicional, ni de agua, ni pesticidas ni fertilizantes. Además, los desechos de Piñatex pueden generar una biomasa, reutilizable como fertilizante.

– El Muskin es una capa 100% vegetal que proviene del Phellinus ellipsoideus, un tipo de hongo grande que crece en la naturaleza. La ausencia total de sustancias tóxicas y químicas involucradas en su producción hace que el Muskin sea ideal para el uso en aplicaciones similares a la piel. Su origen natural y la presencia de sustancias penicilinas naturales reduce la proliferación de bacterias. Desarrollado por la empresa italiana Grado Zero Espace, este componente se procesa de manera muy similar al cuero animal, pero sin químicos. Tiene una gran capacidad de absorber la humedad y luego soltarla.

Para finalizar esta representativa, pero no única, exposición de materiales sostenibles que mejor que contar con la investigación que está llevando a cabo actualmente el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja, CTCR, que centra una de sus líneas en la biotecnología basada en el aprovechamiento de residuos para su reutilización en nuevos productos. De aquí nace el proyecto Coffee Grounds Shoes que el Centro está desarrollando para la empresa Natural World en el ámbito de las nuevas aplicaciones. Esta investigación permitirá la obtención de suelas y entresuelas de calzado con propiedades aromáticas y antimicrobianas elaboradas a partir de residuos de café procedentes de la hostelería o la alimentación. El equipo del CTCR está centrando su actividad actual en la selección de la tipología del poso más idóneo.

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